sábado, 21 de diciembre de 2013

Tres formas de existir: 1

Marinela tiene un problema pasado por agua. No se preocupe, nos entenderemos en breve.
El problema pasado por agua de Marinela consistía en verde, rojo y avena, y no era sólo en eventos que justificaban el verde, rojo y avena, Marinela verderojoaveneaba casi todos los días.
Dije que nos entenderíamos y no le mentí.
Según la "Enciplopedia América-Oceánica de trastornos psicológicos y de ensaladas de rúcula", un problema pasado por agua sucede cuando el propietario del problema no lo sufre en absoluto.
Por eso, en 1929, cuando Marinela tenía 22 años, su dolor y confusión fue inmenso al ser enviada al Hospital de Enfermedades  para Gente en Ayuno para tratar un problema que en realidad estaba pasado por agua finamente gasificada con cucharita de té.
Pasaron 5 años para que el verde, rojo y avena volviera a emerger en Marinela, tiempo suficiente como para que pueda conseguir un anillo de oro de como un toco así de quilates (intente imaginarlo, póngale onda), tan caro que salvó al dueño de la tienda que lo vendía y de agradecimiento le dio con el regalo a Ortigoza Ruben, hombre con el que vivió algunos años.
Para cuando tenía 36, Marinela vivía llena de verde, rojo y avena con su hija Julia María. Ya Ortigoza había explotado de rabia al considerar que Marinela avergonzaba a toda la familia con su verde, rojo y avena y por eso se fue a un lugar que me pidió que no mencione (vive en Chascomús ahora).
Su hija ya ha llegado a la adolescencia y se avergüenza un poco de su madre y pasa más tiempo con sus abuelos, que ya no saben cómo hacer para detener a su hija de tanta maravilla de verde, rojo y avena. Marinela seguirá verderojoaveneando toda la vida, porque en esencia eso es ella y esta es una de las formas de existir.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Lo que mata es el cómo.

¿¡Cómo que nunca como como debería!?

A mí me sorprende siempre y siempre me sorprenderá la cantidad de personas que no creen en nada después de la muerte y aún así, siguen acá, vivos. No es porque me quiera desayunar mañana que se tiraron todos de las sillas y murieron atropellados por monopatines, no. Pero lo cierto es que solamente nos ponemos tristes por despedir a alguien porque vamos a seguir sabiendo de él, porque va a seguir por ahí, en el barrio, o por ahí, en los recuerdos en sepia y granulado (en efecto avena, por así llamarlo). Si acaso no hay nada después de la vida, ¿qué sentido tiene estar vivo? Y con eso te arruino la posibilidad de pensar en qué sentido tiene ser bueno, ser malo, o lo que quieras ser. Si no hay repercusiones en lo absoluto, pues todos morimos y después de eso no hay nada, entonces qué otra forma de vida puede ser aceptable que no sea la anárquica, la más destructiva de todas las formas y, para nada paradójicamente, la más humana.
Pienso que en realidad todos tenemos un poquito de miedo. No creo que existan muchos realmente ateos, pues eso sería fatal para las artes, y no fatal de qué garrón, se me pinchó la rueda del auto y llego tarde, no, fatal de pum, te moriste, aplastado por una bala. Además, entonces, del innegable miedo, posiblemente la cualidad más humana de todas, pues creo que todo lo que hace el hombre lo hace por miedo, pero de eso te hablo la semana que viene si es que no me da miedo hacerlo, hay otra cosa. Sí, perdón te re confundí, además del innegable miedo hay otra cosa, que es el olvido. Olvido y miedo deben ir bastante de la mano, si estuviesen separadas serían enemigos y se anularían y te quiero ver a vos sin la capacidad de tener miedo o de olvidar. El hombre sobrevive a la idea de morir y de despedirse de las cosas pues se olvida de la idea de morir y de despedirse de las cosas. Saber que va a morir lo puede deducir fácilmente, su bisabuelo murió, su abuelo murió, su padre murió, él morirá. Puede no recordarlo todos los días, de hecho no lo hace, pero cada tanto se acuerda y se toca la teta izquierda para no terminar como la chica que aparece en el noticiero de las 8 (y acá te querés matar, porque no sabés si son las 8 de la mañana o las de la noche, te dejé alta duda que te hace dudar).
Descubrir qué voy a poner acá es bastante obvio y no te hace ningún listo, es decir, es el título de este texto (otro día hablamos de por qué deben ser tan aburridos los textos argumentativos, pero primero te hablo del miedo, si es que no me da miedo hacerlo).
Correcto, lo que mata es el cómo. El qué lo saben todos, ya sabés que vas a morir (y si no lo sabés, perdoná por decírtelo así, tan frío). El cómo vas a hacerlo, eso te liquida, porque capaz que te queda banda, pero tener la certeza de que vas a morir de tal cosa, eso ya te dice, fuiste, cagaste, entrá a portarte mal, total no importa nada. Y ahí es cuando el hombre es más hombre, o todo lo contrario, pues el hombre con las capas que se ha colocado a lo largo de los años ha creado un nuevo hombre y este hombre terminó siendo más hombre que el hombre original (uh, me hiciste acordar, después te hablo de la naturaleza del hombre, pero luego... no, mejor te lo digo ahora).
¿No te pasa que te pasa un auto por adelante y casi te atropella y vos re asustada? A mí creo que nunca me pasó, pero nunca me pasa nada, entonces todo lo imagino y si lo puedo imaginar entonces puede ser real. La cosa es que vos decís, la puta, casi me muero y yo soy muy joven para morir. Eso me indigna, porque a base de qué sos joven. O sea, todo bien con la señora que tiene 122 años y ya como que los amigos no saben qué más regalarle para ser originales, pero lo cierto es que como especie nosotros no deberíamos vivir tanto. Yo tenía 7 años cuando mi padrino me dijo "7 años, ya viviste toda una vida", y la verdad que algo de razón tenía. Capaz 7 como que te cagás de embole porque no hiciste muchas cosas, pero obvio, si vivís hasta los 1000 años vas a vivir muchas cosas más y decir, no, vivir 122 años es una cagada, te perdés de banda de cosas. Lo cierto es que sí, se puede vivir mucho y vivir muchas cosas, pero en un momento dejó de ser algo natural ¿Sabés lo que pasa? Es que al hombre no le da miedo morir, le da por las bolas tener que ir al velorio y ver que todos están llorando y él, que en realidad quería quedarse en casa durmiendo un poco más. Por eso está alargando tanto la vida, como yo alargo el estudio a un final que me va a matar... y ya sé cómo.

lunes, 2 de diciembre de 2013

No se altere tanto

Es verdad, soy de los ñoños
De los que escriben poemas en el bondi
De los que dibujan corazones en las ventanas
Y de los que se cuelgan mirando alguna nube

Tampoco es para tanto
Si al final, todos caen en la misma
Les resulta tentador esponjarse los cachetes
Y ponerle dos cucharadas más de azúcar a su ser

Además no hay de qué alarmarse
Si soy muy consciente de su libertad
Y de no tenerla ni me fijaría en usted
Pues para mudas, ya están tantas otras

No quiero robarle el encanto
Ni tampoco quiero atarla a ninguna responsabilidad
Sólo son palabras para invitarla a caminar
Por eso le pido, no se altere tanto

lunes, 25 de noviembre de 2013

Trabajo de hormiga

A la hormiga no le molesta cargar cosas pesadas
Y lo mismo me ocurre a mí
Lo que la hormiga sufre
-aunque lo no identifica-
Es la linealidad de su vida.

Trabajo de hormiga, el mío, entonces
Hacia el fracaso visible y previsible hacia mis pares
Trabajo de hormiga, entonces, el mío
El esperar que de una buena vez, me hables.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Las almas que caen al mar

En esta trilogía va a suceder lo siguiente, Juan va a dejar a Esteban y Esteban va a llorar un poquito, no mucho, pero algo.

I

Repetir una ruptura no tiene sentido, ya se ha escrito mil veces de los pormenores que hacen que uno se quiera despedir. Lamentablemente Esteban no los ha leído y para él todo es nuevo. En realidad eso es mentira, pero el hombre, como todo animal, suele olvidarse de su mortalidad o lo que es lo mismo pero mucho más preciso, de su estado terminal. Por eso sufre, como cualquier hombre que olvida que sabe recordar.

II

Repetir un duelo tampoco tiene sentido. Esteban se limita a lo obvio, a lo que hacen los corazones tristes. Sale con otros chicos, sube fotos con ellos pensando infantilmente que eso le dará celos a Juan, que mostrará que lo superó, pero al cabo de unos minutos escribe en el vidrio universal lo mucho que lo extraña y arruina todo lo que creía que había construido. Por eso sufre, como cualquier hombre que carga las cadenas de la libertad.

III

Repetir un final no siempre carece de sentido. Las posibilidades no abundan, es cierto, pero la sonrisa de Esteban te genera algo en la panza que querés retratarlo en puntos, comas y diéresis. Por eso escribo un final feliz, para ver si esta lectura contagia a Esteban algo de su vieja alegría y recordar su libertad. Por que el sufrimiento es un hijo del hombre, y como tal, pronto desaparecerá.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Cuentos tan ficticios que indignan si se vuelven realidad.

Salí de la facultad hoy y me fui a tomar el 168. Me subí, estaba hasta las pelotas porque llueve mucho y a las 6 está más hasta las pelotas, por lo que me quedé parado agarrado de la punta de la ventana. Como mis auriculares están rotos, desde hace semanas que no escucho la radio en el bondi, sólo me pongo a leer o a escribir. Pero como el bondi estaba cargado hasta las manos, no escribí esto:
Hola, soy un pedazo de texto que nunca fue escrito. Eso entonces no es, un regreso poético, porque nunca hubo ida, gil.
Mientras no escribía, el bondi se iba llenando aún más (cosa que uno creería imposible, pero no, alto bajón) y entre toda la gente que nos iba aplastando más, una chica se sentó cerca del pedazo de ventana del que me estaba agarrando, mientras yo agradecía tener las uñas largas para mayor agarre. La chica no me miraba ni de casualidad, porque era la belleza pura, con el pelo recogido, un corte de cara fantástico y vestida de forma que no sé, porque no sé de ropa, pero me gustaba y eso estaba re bueno.
Llegó el momento, obvio, en el que se paró para bajarse y yo arranqué un papel de mi cuaderno. Pero como llovía y estaba lleno el bondi, como tuve que llevar una bolsa de muñecos que me ocupaba todo el bolso y como soy un gil, tardé mil años en escribir mi número, por lo que cuando terminé, levanté la vista y ella ya no estaba más. La busqué y la vi afuera sin una sonrisa muy linda, ni muy fea, ni muy "no es linda, pero me cae genial".
Obvio, el contenido de mi celular no es secreto, está lleno de boludeces y te puedo jugar por la vida de mi madre que fue así, alto bajón. Una cagada.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Un pésimo poema que da un buen título.

Estoy seguro que se entiende lo que digo.
Al final no he sido tan problemático para la lectura
-he fallado en eso-.
Estoy seguro que mi mensaje ha sido claro,
que mi palabra se grabó bien.
Y aún así, sé que fracasé,
quizás por mi sencillez
quizás porque no era mi tiempo.

viernes, 27 de septiembre de 2013

El necesariamente tedioso ejercicio de ser puente

De mí se puede decir que estoy estancado en la melosidad, en el amor de pibes y en esas cosas. Lo cierto es que personalmente estoy bastante desapegado a todo tipo de romance sincero, por lo menos del convencional del que suelo escribir. Críticas a las personas que vivimos en el mundo y a la vida misma siempre hago; y textos suicidas y desgarradores, ya he escrito demasiados. Entonces realmente no me siento en una obligación de escribir algo que no sea lo que se me ocurre y tampoco me siento en la obligación de sentir verdaderamente lo que escribo. En otras palabras, sí, estoy escribiendo cosas cursis, pero es lo que me está naciendo, qué querés que le haga. Más aún, qué querés que haga cuando me cuentan en primera persona la historia de una pareja colombiana que luego de 6 meses de noviazgo se vinieron a vivir a Argentina juntos, solos y toda la cosa, es casi obvio que voy a escribir sobre eso.
Hay demasiada bronca allá afuera y si mi misión es ser la fuente de inspiración del revolucionario que cambie el mundo, obviamente le voy a dar cosas ñoñas para que se vaya a dormir tranquilo.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

No tengo ni idea qué quise decir.

No importa dónde lo leí o lo escuché, lo que importa es que lo hice y el hacerlo requirió de un origen, lo que significa que alguien, no importa quién o cuándo lo dijo ¿Que qué dijo? Era lo siguiente: "No se hace buena literatura con buenas intenciones o buenos sentimientos". Y tiene razón. O quizás no, pero para no tener razón debió haberla tenido en algún momento.
El secreto se esconde en el dibujo que usted hace cuando está aburrido en clase. Verá, mi amado colega, en la mayoría de los dibujos que usted hace mientras se aburre, hace personas, plantas u otros objetos, bastante caricaturizados. No es mi intención caer en las obviedades más obvias dentro de lo obvio, pero necesito hacerlo, para que entienda mejor, para que mi mensaje le llegue más claro o para que este texto valga un poco la pena. Verá, mi amado colega, si usted quiere hacer su dibujo más realista, ¿qué hace? Vamos, diga una, cualquiera, ¡sí! ¡Esa! Le agrega sombras (sé que no lo dijo, pero yo lo llevo para donde quiero, sino, ¿para qué serviría el papel de escritor el de lector?) Agarre el dibujo que hizo de ese peón de ajedrez, o de ese zombie, o de esa familia del principe Felipe IV, y empiece a poner sombras y verá cómo su dibujo va perdiendo esa arbitrariedad y se hacer a la cosa en sí.
Obvio, Platón nos va a cagar a pedos, a usted, mi amado colega y a mí, pero bueno.
Puede decir que también debería dibujar las luces para llegar a un realismo mayor en su dibujo, pero sería redundante. Esto es así y se trasluce del concepto de sombra, que es la ausencia de luz, lo que deja al descubierto que antes de todo, sólo había luz. Por algo las hojas son blancas, pues el blanco es la mejor manera de captar la luminosidad, que es el estado inicial de todas las cosas, pero esto ya fue hablado en otro cuento que puede buscar en este rincón de tanta calidad literaria como la que hay en el reverso de los boletos de colectivo.
Creyendo que usted, mi amado colega, es un ser inteligente y acepta todo lo que yo le digo, podemos cerrar el tema del dibujo. Simple, quiere darle realismo a su dibujito en su cuadernillo, póngale sombras.
Pero hasta ahora no hemos abordado el tema que nos interesa, que es el de hacer buena literatura. No obstante, creo que ya lo está viendo venir. Si usted quiere escribir algo de buena calidad, no puede tener buenos sentimientos, debe agregarle las sombras, pues eso le dará el realismo que necesita para crear algo óptimo.
Creyendo que usted sigue siendo inteligente, mi amado colega, no criticará lo escrito alegando que el realismo no es buena literatura, que es de los que prefiere al realismo fantástico o incluso más, que la gran literatura se encuentra en el surrealismo. De estar en este punto, comprenderé su enojo sólo y sólo si usted no ha leído nada de lo que yo escribo -lo que debe ser un alivio- o si se salteó el párrafo donde se habla del concepto de la sombra. Cualquier surrealismo, irrealismo o pararrealismo -por escupir géneros casi metódicamente- parte de la raíz morfológica que se ve a claras de huevo batido con un poco de azucar y colocadas sobre la masa y al horno cuarenta minutos. Uno necesita de las reglas para poder romperlas, por eso debe respetarlas y comprenderlas completamente.
¿A qué quiero llegar con todo esto? No tengo ni idea, ni siquiera tengo un chiste para cerrar el tema o algo así, pero bueno, ya lo sabe, si quiere escribir algo bueno, le pone sombras y listo.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Los ojos de la lluvia.

"Dicen que la belleza fue capitalizada por los ojos y casi que tienen razón.
Sucede que ningún otro sentido capta mejor las cosas que dan placer. O lo hacen, pero no le llamamos belleza a esas. Por ejemplo, algo que gusta al gusto, valga la redundancia, es rico, pero no bello.
Entonces, ¿por qué los ojos? No tengo ni idea, pero si se fijan bien, las personas más superficiales le dan más énfasis a los ojos a la hora de dibujar."

-¿Eso sólo?
-Sí, pensé que tenía material para más, pero me lo olvidé.
-Ah. Dijiste al principio que casi tienen razón los que dicen que la belleza sólo pasa por los ojos.
-Ah, sí.
-¿No lo vas a explicar?
-Hay que ser medio pelotudo para no entenderlo.
-O lo dejás incompleto para poder retomarlo en otro momento.
-Capaz.
-O no lo ponés para no venderte tanto.
-Sos un boludo bárbaro.
-Capaz.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Crónicas porteñas

Adoro meterme en las calles chiquitas de Buenos Aires y perderme por ahí. No sé si es algo que pueden disfrutar los que nacieron acá, no sé si pueden hacerlo los que son de otra parte, si es algo mío o de un pequeño grupo, no lo sé, puede ser una característica muy común y no especialmente mía, pero no importa, porque este relato no trata realmente de mí, sino de las cosas que se esconden en esta ciudad.
Hoy, todo hoy o casi todo hoy, la lluvia estaba en el umbral del comentario y el viento justificaba esos abrigos lindos que gusta vestir. No es significativo el por qué yo tenía ese rato libre que tuve para salir a pasear, pero lo tuve y lo aproveché para perderme por Palermo.
¿Acaso existe pérdida si ésta está planeada? Creo que nos consideramos perdidos sólo si queremos encontrarnos en tiempo y espacio, pero si realmente queremos desprendernos del norte, el sur y el "a cuatro cuadras está Scalabrini Ortiz", no debemos estar perdidos.
Quien me conoce (¿queda alguien que tenga esa desgraciada cualidad?) sabe que la principal razón por la que no me gusta La Plata es la que me une a Buenos Aires de una forma que ningún otro lugar ha logrado hacer. Una ciudad creada antes de que llegue la gente, que fue planeada, ¿qué sorpresas puede dar una ciudad preestablecida? Creo que ninguna. En Buenos Aires pasa lo contrario, pues nunca sabés hacia dónde va esa calle, si se dobla, si se pone angosta o si se corta. Una ciudad que se sigue creando en cantidad deja rincones ocultos, de esos que sólo encontrás cuando no los estás buscando, cuando estás perdido o cuando te desconocés de las señales y las ubicaciones.
Entonces las calles de Palermo, la inminente lluvia ausente y los abrigos negros de gamuza. Y yo, que no soy importante, pero se necesita alguien que encuentre los edificios, los cruces y las pequeñas librerías viejas y hoy me tocó a mí.
Obvio que "encontrar" es una palabra con trampa, porque encontrar algo implica haberlo buscado y buscar algo, cuando no tenemos direcciones, nos hace estar perdidos, pero si estamos en esta condición a propósito, entonces no lo estamos realmente, entonces no podemos buscar nada, porque quisimos desprendernos de todo y no podemos encontrar nada si no lo estamos buscando, ¿no? Entonces no sé cómo se dice a lo que me pasó a mí, cuando estuve frente a frente con una pequeña librería oculta entre lo persistente. Es verdad que yo tengo esa manía de comprar libros y libros que nunca leo, porque siempre repito los mismos cuatro y cinco (libros que no es necesario nombrar, están muy presentes en mi obvia forma de escribir), pero no es algo que pueda controlar (sino no sería manía, claro).
La ilusión de encontrar un local que tenga una copia de Artaud sin saber lo que posee, o de tener una primera edición de algún libro de Borges, o de encontrar unas botas beatles, o de algo por el estilo siempre está, debe estarlo siempre, pues es lo que me incita a tirarme de lleno en el mapa, a maravillarme con la riqueza arquitectónica y a enredarme de sonrisas de emoción. Sí, leyó bien.

martes, 3 de septiembre de 2013

Cuentos tan ficticios que enamoran si se vuelven realidad.

Salí de la facultad hoy y me fui a tomar el 168. Me subí, atrás no había nadie así que fui a sentarme allá, contra la ventana del lado de las puertas. Agarré y prendí la radio de mi celular, la Nacional Clásica. Luego saqué mi cuaderno de cuentos y me puse a escribir esto:
Existe, yo sé que existe en toda trama un intento de resolver las cosas de un modo tal que la poesía arranque los mejores trazos. Sino, la mirada del diablo, el defenderse de la mente como consigna obvia, en el peor sentido de la palabra. De todos modos, la explosión como necesidad fecundante de toda historia, siempre. La guerra, ya no como acto de muerte, sino todo lo contrario. Pues hacerse tácito resultaría sí, la muerte, el silencio. Por eso, para toda historia es necesario rescatar tal conducta abstracta de generar violencia, de cualquier forma, para regresar victorioso pero herido ¿y es que qué otra cosa es una herida sino una cualidad que se nos agrega a nosotros? Eso es, un regreso poético.
Mientras escribía, el bondi se iba llenando, y atrás sólo quedaba un lugar al lado mío, en el que se sentó una chica que me vio escribir esto y otras cosas simples. Al cabo de un rato, el bondi se entró a vaciar, pero ella seguía al lado mío, mirando de reojo qué escribía.
Llegó el momento, obvio, en el que ella se paró para bajarse y yo arranqué un papel de mi cuaderno, le escribí un poema, lo doblé y antes de que se baje se lo entregué. Ella me miró con una sonrisa muy linda y bajó.
Obvio, el contenido de ese poema es secreto, pero te puedo jurar por la vida de mi madre que fue así, totalmente real. Hermoso.

domingo, 1 de septiembre de 2013

¿Por qué Septiembre?

Porque sí, no rompás las pelotas ¿Argumento insuficiente? Bueno, vamos de nuevo.
¿Por qué Septiembre? ¿Por qué, qué? Por qué Septiembre es el mejor mes de año. Y sí, Septiembre con mayúscula, porque las cosas lindas se ponen con mayúscula o al menos eso dice gerardo, ja.
Vamos a empezar con una anécdota propia. Una de mis tantas relaciones (sí, yo tuve miles, sólo que las escondo bien) comenzó un 28 de Abril, o sea, en los últimos días del mes. Como todas las relaciones, ese primer mes fue muy bueno, no habían peleas y nos encontrábamos inmersos en lo que se conoce como la "etapa de Luna de Miel". Al cabo de un tiempo caímos a la realidad y comenzaron las típicas peleas que existen. Herida, mi pareja siempre ponía frases recordando el bello primer mes, pero lo recordaba como el mes de Abril, ¡Cuando sólo habíamos vivido 2 días de ese mes! Creo que nunca me animé a señalarle el error, quizás porque no quería arruinar su ilusión o quizás porque en el fondo sabía que algo de razón tenía.
¿Por qué? A Septiembre se lo conoce por el mes de la primavera, y sólo tenemos 8 días de ella en este mes, el resto, la gran mayoría, es invierno. Lógica y vivencialmente, Octubre es el mes de la primavera, y pongo vivencialmente, pues puedo dar fe de que eso es cierto: en Octubre todo es más hermoso.
Entonces, ¿por qué Septiembre? (esto se va pareciendo a otro texto que hice hace unos meses, jajaja). Bueno, porque el primer paso es el very grosso.
Obvio, todos disfrutamos de la vie en rose, pero casi nadie recuerda todos los cadáveres que permitieron que estemos acá, llenos de piononos de dulce de leche y conitos de Havana. Diré lo obvio, pero a la hora de manejar, lo que cuesta es meter la primera y estacionar, pero cuando estás andando, eso es lo fácil.
Por eso Septiembre es hermoso, porque no tiene nada de primavera y a la vez lo tiene todo, ya que es la semilla, la que corta de un saque el invierno lindo de ropa pero malo de noticias. Por eso todos los meses tienen envidia de él, por su fuerza, su valentía y su belleza. Pues no hay cosa más linda, que iniciar la vida.

Por eso y porque en Septiembre cumple años el mejor escritor del siglo XXI, tenemos que celebrar ¡Viva Vera!

viernes, 30 de agosto de 2013

Líneas, cintos o algo así.

Como este blog ya no tiene literatura, ahora ponemos tonterías sin preocuparnos por la estética, los juegos de poder y el valor etiquetado. Ahora, en este año que parece mi sabático literario propiamente dicho, el blog rejunta quejas, pensamientos o fotos de tu hermana en camisón, de esas que nos encantan a nosotros y que las subimos, junto a quejas, pensamientos y las fotos de tu hermana, esas que habíamos subido previamente.
Lo que quiero decir es corto, la mayoría de las personas tienen pensamientos cortos y los que escriben en un blog suelen llenar la bolsa de tonterías que suenan lindo para rellenar un poco la idea simple, pero como dije antes, no nos vamos a preocupar por eso, no, sólo vamos a un punto directo, como patada de defensor en la nuca a mi amado Funes Mori.
Todos tenemos una línea (qué tedioso que es que tenga tilde para evitar hacerse verbo), que nos separa los juicios de valor. Todos la tenemos, todos decimos que la música es mala cuando está por debajo de esa línea, o que alguien no es culto cuando sólo conoce determinados libros (o cuando no conoce ninguno), o no sé, cuándo un acto es egoísta o altruista. Tal línea nos da una libertad para criticar a todo lo que se encuentre de la Rivadavia para abajo, metáfora robada que suena macrista, pero no, porque si mi juicio es sobre gente humilde y solidaria y gente con dinero y tacaña puede ser diferente. Juicios de lo que nos parece bien o no, sin importar si están bien o no, los tenemos todos. Yo no voy a escuchar a una banda "simple" o ver una película norteamericana de pibes en una fiesta, porque me parece tonto; o no voy a reírme de tres tipos que se disfrazan de tontos y actúan con mujeres semi desnudas que son aún más tontas. Eso me parece tonto, grasa o muy cliché. No importa. Lo que nos olvidamos es que, así como existen grupos que consideran esas cosas como buenas y alegan que hay peores, también hay gente que dice que nuestra línea es muy poco, no sé, permisible.
A ver, así como para nosotros la Rivadavia divide el norte del sur, puede que haya alguien que piense que es Directorio/San Juan la que lo hace, pero también otro que diga que es Córdoba la que lo hace.
¿Qué quiero decir? Lo obvio, pero usé un texto largo para decirlo: Tus críticas sobre lo incorrecto (el robar, el comer carne o los libros clichés) pueden ser insuficientes para otro, quien critica tus películas, tus músicos o tus acciones ¿Acaso, entonces, podemos enojarnos? ¿Cómo llamar a uno inculto y a otro pedante? ¿Qué nos hace pensar que nuestro Ecuador es el correcto?
Entonces, sólo podemos hacer dos cosas, o liberarnos de los juicios sobre los demás y dejar que todo y todos hagan lo que quieran (fácil si pensamos en el hecho de: que cada uno mire lo que quiera en la televisión, pero nada sencillo al ver a un asesino, ¿no?), o podemos empezar a aceptar las críticas de los de "más arriba" tal cual emitimos juicios de valor sobre los de "más abajo".

miércoles, 14 de agosto de 2013

Sinergia.

-¿Cómo puede un chico como yo reclamar a una princesa como usted?
-No lo hace.
-Entonces, ¿por qué espera que pelee?
-Por ambos. No nos pertenecemos, pero somos de nosotros.

Me gustan las chicas con actitud. Ciertamente todas las chicas deben sentirse con actitud. Como todos y todas nos sentimos inteligentes o buenos en cierto modo. Pero no todos somos inteligentes, buenos o con actitud. Por lo menos no con la actitud que me gusta a mí de las chicas.
Si quieren permanecer quietas hubiesen nacido fotografías. Para mí las guerreras, las devotas, las desafiantes. Para ser cuidado me hubiese quedado en mis penas, para mí las exigentes que reclamen de mí más de lo que llego a dar, las que no se quedan con mis cadáveres esperando el milagro. Para mí, vos. Jamás, pues yo no te pertenezco ni vos a mí y aún así, ambos somos de nosotros.